Cuando se encargan de un mismo proyecto, el reparto se da con naturalidad.
RCOEI ordena el calendario y las prioridades, y SCOAI se ocupa de las reuniones externas y del ambiente del equipo.
Como ambos tienen la misma textura de terminar el trabajo con limpieza, los resultados salen más rápido cuando trabajan juntos que con otras personas. Y al acabar, tienen suficiente cercanía como para tomarse una cerveza juntos.
Dónde chocan
El lado oculto de RCOEI es un observador.
Lo sabe todo: cómo SCOAI anima el ambiente en una cena de empresa y cómo, en cambio, se queda de pronto callado ante la gente de confianza.
SCOAI nota vagamente esa mirada, pero como RCOEI nunca se lo señala, a veces piensa “¿seré raro?”.
RCOEI no lo está juzgando, solo lo mira, pero como no lo dice, SCOAI se queda preocupado a solas.
Guía de la relación
El rato en que cada uno abre su portátil en un café para trabajar encaja muy bien.
Estar una hora o dos sin hablar no resulta incómodo, y el momento más cálido es cuando RCOEI, de vez en cuando, mira el trabajo de SCOAI y le dice “creo que esto está bien”.
“Si SCOAI le pregunta a RCOEI, aunque sea una vez, ‘se me nota cuando enciendo el modo público, ¿verdad?’, la tensión incómoda entre los dos se afloja. RCOEI está esperando esa pregunta.”