Cuando trabajan, RCOEN capta la situación en silencio y SCUAI se mueve con calidez dentro de ella.
Como ambos son estables emocionalmente, en el fondo todo avanza sin tropiezos.
Cuando se encuentran el silencio de RCOEN y la dulzura de SCUAI, el trabajo avanza con naturalidad.
Eso sí, cuando RCOEN solo se dedica a observar, SCUAI puede inquietarse.
Dónde chocan
El lado oculto de RCOEN halla seguridad en reunir información y juzgar, y el lado oculto de SCUAI halla seguridad en aceptar el aquí y ahora.
Cuando RCOEN dice “creo que esto hay que mirarlo un poco más”, SCUAI responde “con esto ya está bien, ¿no?”.
A RCOEN la receptividad de SCUAI le parece falta de responsabilidad.
Guía de la relación
El mejor momento llega cuando el silencio de RCOEN y la dulzura de SCUAI se juntan y el trabajo rueda de forma natural, sin esfuerzo.
Cuando RCOEN se detiene con un “esto hay que mirarlo un poco más”, SCUAI propone aceptar el presente diciendo “¿no está bien así como está?”.
Si RCOEN ve esa apertura solo como falta de responsabilidad, la relación se enfría.
Para que a estos dos les vaya bien: “decide hasta cuándo vas a observar, y confía alguna vez en el ‘con esto basta’ de SCUAI”.
“Si RCOEN aprende la receptividad de SCUAI y SCUAI respeta la prudencia de RCOEN, los dos pueden complementarse. Porque la profundidad y la serenidad son ambas valiosas.”