Los dos son emocionalmente estables, así que la compatibilidad básica es alta.
Solo que el nivel de energía siempre se desfasa.
Al principio ese desfase es natural y cómodo. Pero con el tiempo surge el pensamiento “¿Por qué nunca logro recargarme?”, y a SCUAI le queda la frustración de “¿Por qué no me sigues el ritmo?”.
Dónde chocan
En el yo público parecía que encajaban, pero cuando aflora el lado oculto, la cosa cambia.
Cuando la quietud que asoma en el lado oculto de RCUEI se encuentra con la necesidad que asoma en el lado oculto de SCUAI, ambos terminan agotados.
SCUAI mira a RCUEI y se pregunta “¿no será frío?”, y RCUEI mira a SCUAI y piensa “¿por qué insistes en despertarme?”.
Guía de la relación
La mejor conversación es la de después de ver una película.
SCUAI saca el tema primero, y RCUEI lo desarrolla despacio pero con profundidad.
Cada vez que pasan tiempo así, los dos se entienden un poco más.
“Cuando RCUEI encuentra sentido en medio del bullicio de SCUAI, y SCUAI encuentra calma en medio del silencio de RCUEI, los dos se vuelven más sólidos que cualquier otra relación. En ese instante, su diferencia deja de ser un defecto y se vuelve ritmo, y dentro de ese ritmo nace la conexión más profunda.”