La confianza serena de RCUAI sostiene la acción a lo grande de SCUAN.
En las reuniones también ocurre un reparto de roles parecido.
Al principio ese reparto de roles es natural y cómodo. Pero con el tiempo aparece el pensamiento “¿por qué no consigo recargarme nunca?”, y a SCUAN le queda la espina de “¿por qué no me sigues el ritmo?”.
Dónde chocan
Pensaban que en su faceta pública encajaban bien, pero cuando aflora su lado oculto, todo cambia.
Cuando la quietud que asoma en el lado oculto de RCUAI se encuentra con la necesidad que asoma en el lado oculto de SCUAN, los dos terminan agotados.
SCUAN mira a RCUAI y se pregunta “¿no será frío?”, y RCUAI mira a SCUAN y piensa “¿por qué me despierta todo el rato?”.
Guía de la relación
Cuando SCUAN vuelve de una reunión nueva y manda un mensaje larguísimo con tono entusiasmado, y RCUAI le responde algo corto pero certero, la distancia entre los dos se acorta un palmo.
A SCUAN le resulta cómodo que esa persona lo acoja sin dejarse arrastrar por su euforia. Y a RCUAI le gusta que SCUAN lo llene todo sin que él tenga que forzarse a participar.
Aunque se sienten en la misma cafetería, a cada uno le basta con su propio ritmo.
“Cuando RCUAI encuentra sentido dentro del bullicio de SCUAN, y SCUAN encuentra estabilidad dentro del silencio de RCUAI, los dos se vuelven más sólidos que cualquier otra relación. En ese instante, su diferencia deja de ser un defecto y se convierte en ritmo, y dentro de ese ritmo nace, justamente, la conexión más profunda.”