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Yo público y privado

Sola aunque tengo muchas amigas · La yo que se recarga entre gente y la yo que se recarga a solas

Una agenda llena y una sensación de vacío al llegar a casa. La soledad no va de cuánta gente hay, sino de cómo te alcanzan. Tres ramas, y qué ajustar en cada una.

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Planes cada fin de semana, un grupo que no para de sonar, decenas de mensajes de cumpleaños. Y aun así, al llegar a casa y apagar la luz, algo se siente extrañamente hueco. “Tengo un montón de amigas, ¿por qué me siento sola?” Esa frase cuesta decirla en voz alta. Podría sonar a queja de quien lo tiene todo. Pero no es raro, y visto a través de la textura de la personalidad se explica con bastante claridad. Este artículo divide el “sola con mucha gente alrededor” en tres ramas y dice qué ajustar en cada una.

La soledad no es un problema de cantidad

Primero, un malentendido que despejar. La soledad no es “no hay nadie cerca”, sino “no me alcanzan tanto como quiero”. Por eso puedes sentirte sola con diez personas y llena con una. Si tienes muchas amigas y aun así te sientes sola, no te falta gente; lo que está descolocado es la forma en que te alcanzan. Se descoloca, sobre todo, de tres maneras.

Rama 1: te recargas en un sitio y gastas en otro

Cada persona recarga su energía en un asiento distinto. Unas se recargan entre gente; otras, a solas. Si tu textura tira hacia la soledad pero tu agenda está llena de gente, los planes son divertidos y llegas a casa vacía. No porque no fueran divertidos, sino porque la diversión y el desgaste ocurrieron a la vez.

Esta soledad es, en realidad, cansancio. No echas de menos a la gente; echas de menos el tiempo que te recarga. Pero se registra como “soledad”, así que haces más planes, te desgastas más, te sientes más hueca, y el círculo se cierra. La comprobación es sencilla: pasa un día de fin de semana sin planes y, si después te sientes mejor, esta es tu rama.

Rama 2: solo alcanzan a la yo que está con gente

Quien tiene muchas amigas suele manejar bien la versión de sí misma que muestra en público. Lee el ambiente, mantiene la conversación, hace que las demás estén cómodas. Pero si muestras solo esa versión durante mucho tiempo, tus amigas se hacen amigas de la yo que está con gente, nada más. La yo a solas, la yo cuando se tambalea, la yo poco divertida: a esa no la conoce nadie. Entonces la red es ancha y la “yo de verdad” no es alcanzada en ninguna parte.

Esta soledad llega como la sensación de que nadie te conoce de verdad. Por eso decenas de mensajes de cumpleaños pueden seguir sintiéndose huecos: fueron enviados a la yo que está con gente, no a la yo a solas. Lo que hace falta aquí no son amigas nuevas, sino mostrarle a una o dos de las que ya tienes un poco de la yo a solas.

Rama 3: te alcanzan en anchura, no en profundidad

Algunas personas sacan fuerza de relaciones superficiales y amplias; otras solo se recargan en relaciones estrechas y profundas. Si eres de las segundas y todas tus relaciones están repartidas fina y ampliamente, conoces a mucha gente y no tienes a nadie a quien llamar a las tres de la mañana. Eso no es un defecto de carácter; es la distancia entre la profundidad que pide tu textura y la que tienes de verdad.

La señal de esta rama es “todas son majas, pero no hay nadie a quien eche especialmente de menos”. Sumar relaciones tiende a dar más soledad, porque el tiempo se corta más fino y ninguna relación tiene espacio para profundizarse.

Tres preguntas para encontrar tu rama

  1. Después de un día sin planes, ¿te sientes mejor o más baja? Mejor es rama 1.
  2. ¿Tus amigas saben de tus días malos? Si no, rama 2.
  3. ¿Hay al menos una persona a la que puedas llamar a las tres de la mañana? Si no, rama 3.

Puede aplicarte más de una. Lo habitual es que se solapen.

Qué ajustar, rama por rama

Rama 1: protege primero los huecos de tu agenda. Pon el tiempo a solas en el calendario antes que los planes con gente. Cuando ese tiempo está asegurado, los planes que quedan vuelven a ser divertidos. No estás recortando amigas; estás cambiando el orden.

Rama 2: muéstrale una cosa a una persona. No tienes que abrirlo todo a todas. A la amiga con la que estás más a gusto, dile una sola frase: “la verdad, últimamente lo estoy pasando un poco mal”. Si la recibe, esa relación se profundiza, y esa sola relación se lleva la mayor parte de la soledad.

Rama 3: elige en vez de ampliar. En lugar de sumar grupos nuevos, elige dos o tres de las relaciones que ya tienes y queda con ellas a menudo y durante más tiempo. La profundidad sale del número de veces y del tiempo. Ver a la misma persona diez veces da mucha menos soledad que ver a diez personas una vez.

La yo que está con gente y la yo a solas

Una sola cosa atraviesa las tres ramas: hay una distancia entre la yo que está con gente y la yo a solas, y tus relaciones solo alcanzan a la de delante. Que la distancia sea grande no es malo. Pero si vives sin conocerla, subes a una curva extraña en la que más gente significa más soledad.

Por eso ayuda medir primero los dos asientos por separado. Mira cuánto difiere tu sociabilidad entre gente y a solas, y cómo se mueve tu amplitud emocional en cada asiento, y “de qué rama es mi soledad” aparece en números. Después solo queda elegir uno de los ajustes de arriba.

En resumen

  • La soledad va de cómo te alcanzan, no de cuánta gente hay.
  • La rama 1 es cansancio. Protege primero el tiempo a solas.
  • La rama 2 es “nadie me conoce”. Ábrele una frase a una persona.
  • La rama 3 es falta de profundidad. Elige en vez de ampliar, y queda a menudo.
  • Mide por separado a la yo que está con gente y a la yo a solas, y tu rama aparece.

El test de personalidad gratuito muestra en cinco ejes a la yo que está con gente y a la yo a solas. Cuánto se abre el eje de la sociabilidad entre los dos asientos es la primera pista de cuál de las tres ramas de este artículo es la tuya.

Este artículo busca ayudarte a entenderte; no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento psicológico. Si la soledad se prolonga y la vida diaria se desmorona, habla con un profesional.

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