

Cuando RCOEN, que mira en silencio desde atrás, se encuentra con SLUEN, que lo quema todo de una sola vez, uno trata de guardarlo todo en la memoria y el otro vive solo el ahora. Se atraen de un modo extraño, pero de un modo extraño no terminan de coincidir.
El RCOEN mira en silencio desde el costado y, mucho después, suelta un "oye, aquel día tú hiciste esto". El SLUEN se sorprende un poco al oírlo. "¿Yo hice eso?". Le resulta increíble que alguien recuerde con tanta precisión un momento que él ya olvidó. Aunque el SLUEN se lleve todo el ambiente cuando están juntos, al RCOEN no le incomoda. Al contrario, le gusta mirarlo así, quietecito desde el lado. Y al SLUEN le resulta cómodo que alguien lo observe sin juzgarlo.
El RCOEN quiere recordar mucho tiempo los buenos momentos. Saca fotos, relee mensajes, recuerda adónde fueron ese día. Pero al SLUEN eso lo agobia un poco. "Eso fue bueno porque fue ese día; hoy hay otra cosa distinta". Cuando el RCOEN dice "qué bien estuvimos aquella vez", el SLUEN responde "sí, estuvo bien" y ahí queda. Esa respuesta tan corta le duele al RCOEN. Es como si él todavía siguiera en aquel momento y el otro ya estuviera en la casilla siguiente.
El buen momento, estando juntos, es ese rato en que el SLUEN habla emocionado y el RCOEN lo escucha quietecito al lado. El RCOEN recuerda cada uno de esos gestos. Y al SLUEN, como no siente presión, le da por hablar aún más a gusto. De madrugada, cuando el SLUEN no puede dormir y manda un mensaje, el RCOEN siempre está despierto.
“El RCOEN necesita aceptar que no puede recordarlo todo. Y al SLUEN le vendría bien entender que el que alguien lo recuerde no es una carga. Si uno deja ir un poco y el otro se queda un poco, la relación entre los dos se vuelve mucho más cómoda.”
Es para autoexploración. No lo uses como base para juicios sobre hechos.
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