
Si quieres conocerte más a fondo que un test de personalidad
¿El resultado te describe casi por completo, pero hay unas cuantas líneas que no terminan de cuadrarte? Aquí te cuento qué puede decirte un test de personalidad y qué no, y cinco maneras de leerte más a fondo justo a partir de esas frases que no encajan.
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Haces una captura de la pantalla de resultados y la subes al chat grupal. Llegan respuestas una tras otra: “eres tú total”, “qué miedo, te clavó”. Esa noche, ya en la cama, vuelves a leer la descripción con calma y te detienes en una frase: “Cuando surge un conflicto, no lo evitas: lo enfrentas de frente”. En el trabajo, sí, eres así. Pero con tu mamá nunca lo has hecho ni una sola vez. Con la mayoría de las frases asientes con la cabeza, pero unas cuantas líneas no te dejan de hacer ruido.
Esas líneas que hacen ruido no aparecen necesariamente porque el test esté mal. Aparecen porque una persona tiene demasiado relieve como para caber entera en un solo resultado. En este artículo vamos a hablar de qué puede decirte un test de personalidad y qué no, y de lo que puedes hacer para ir un paso más allá del resultado.
Un test es un resumen hecho con tus propias respuestas
Un test de personalidad reúne lo que respondiste en cada pregunta y resume hacia qué lado te inclinas en cada matiz, y cuánto. En esa frase caben dos ideas.
La primera es que un test es bastante útil. Le pone nombre a tendencias tuyas que estaban dispersas y convierte sensaciones vagas en palabras como “un matiz de sociabilidad alta” o “un matiz de amplitud emocional ancha”. Por primera vez tienes un lenguaje para explicarte. Por eso tanta gente recibe con alegría los tests de tipos que ya conoce, como el MBTI.
La segunda es que un test no puede saber más que lo que tú respondiste. En tus respuestas se mezclan las escenas que te vinieron a la mente al contestar, el ánimo de ese día y la forma en que te miras a ti. Si haces el test en una época en la que eres especialmente exigente contigo, aunque seas la misma persona, el resultado puede salir un poco más severo. Por eso el resultado, más que la respuesta correcta sobre quién eres, se parece a un mapa que ordena cómo te ves ahora mismo.
Lo que el test te responde y lo que tienes que buscar fuera del test
| Lo que quieres saber | Lo que el test te responde | Lo que tienes que buscar fuera del test |
|---|---|---|
| ¿Qué clase de persona soy? | Hacia dónde te inclinas en cada matiz, y cuánto | De dónde salió esa tendencia |
| ¿Por qué hice eso aquella vez? | El matiz que tiende a salir al frente en ese lugar | Las circunstancias de ese día y la historia de esa relación |
| ¿Qué es lo que quiero? | Pistas sobre hacia dónde fluye tu energía | Los valores y las motivaciones que quieres cuidar |
| ¿Qué trabajo va conmigo? | Los matices que usas con comodidad y los que te pesan | La experiencia que te queda después de probarlo |
| ¿Esta relación está bien? | Los matices en que se parecen y en los que difieren | Las palabras y el tiempo que de verdad se dan |
La columna del medio se vuelve bastante nítida con un test. La columna de la derecha, el test no puede hacerla por ti. Y cuando quieres conocerte más a fondo, donde casi siempre te atascas es en la derecha. Por ejemplo, un resultado de cooperación alta te dice que te adaptas muy bien a los demás, pero no te dice por qué lo haces. Si es porque quieres cuidar la relación o porque te dan miedo los conflictos, eso solo lo puedes responder tú. Sobre todo “¿qué es lo que quiero?” es una pregunta que está una capa por debajo de la personalidad, así que ayuda mirar las motivaciones por separado, como en Los 9 deseos que te mueven.
Las pistas están en las frases que hacen ruido
La frase que te hace ruido al leer el resultado no es para descartarla, sino la parte a la que más atención le tienes que dedicar. Casi siempre hace ruido por una de estas tres razones.
La primera, que en ese matiz estás cerca del centro. Con un matiz en el que no te inclinas mucho hacia ningún lado, cuando la descripción pinta cómo es uno de los extremos, suena forzada. Para alguien que está más o menos en la mitad de la sociabilidad, una frase como “te recargas de energía entre la gente” le queda bien algunos días y otros no, así que hace un ruido ambiguo.
La segunda, que en ese matiz tu yo de afuera y tu yo de adentro son distintos. Que el “enfrentas el conflicto de frente” de la escena del principio sea cierto en el trabajo y no frente a tu mamá es justamente este caso. Puede que tu yo exterior, el yo frente a los demás, y tu yo interior, el yo a solas o frente a gente muy cercana, estén muy lejos en la cooperación.
La tercera, que es un terreno sobre el que el test no preguntó. Los valores, las experiencias que viviste y la situación en la que estás ahora quedan fuera de las preguntas. Si la descripción adivinó también esas partes al escribir, es natural que no te cuadre. Una frase como “te gustan los trabajos estables” puede tener más que ver con tus circunstancias actuales que con tu personalidad.
Revisa por tu cuenta si puedes confiar en este resultado
Hay algo que merece tanto cuidado como las frases que hacen ruido: las frases que le quedan bien a todo el mundo. Una frase como “aunque por fuera parezcas alegre, a veces por dentro sientes soledad” le queda bien a casi cualquiera que la lea. Cuantas más frases así hay, más agradable es leer el resultado, pero menos cosas nuevas te dice sobre ti. Si ya tienes tu resultado, revisa estos puntos.
- ¿No te da solo letras o el nombre de un tipo, sino que también te muestra cuánto te inclinas en cada matiz?
- ¿Tiene más frases concretas que solo te quedan a ti que frases que le quedarían igual de bien a una amiga?
- ¿No se limita a enumerar lo bueno, sino que también te habla de las dificultades que ese matiz te puede traer?
- ¿Evita dar por hecho cómo será tu futuro o si tienes dificultades emocionales?
- ¿Puedes volver a hacerlo en unos meses y comparar qué se movió?
Cuantos más “sí”, más vale la pena leer ese resultado a fondo. Si hay muchos “no”, está bien disfrutarlo como algo divertido y dejarlo pasar sin darle tanto peso.
Cómo ir un paso más allá del resultado
- Ponle un lugar a la frase que te hace ruido. Al lado de “enfrentas el conflicto de frente”, escribe “en el trabajo sí, frente a mi familia no”. En cuanto una frase se divide en dos lugares, esa sensación de ruido se convierte en información nueva sobre ti.
- Traduce la descripción a escenas. Cambia palabras como “un matiz de organización alta” por una escena tuya, como “yo haciendo la maleta con una lista la noche antes de un viaje”. Si se te ocurren unas tres escenas, esa descripción es tuya; si no se te ocurre ninguna, todavía no lo es.
- Pídele a alguien que te conoce que elija una sola línea. “De esta descripción, elígeme la frase que más se parece a mí.” Si la frase que elige tu amiga es distinta de la que elegiste tú, esa diferencia es una pista sobre cómo te ven desde afuera.
- Vuelve a leer el mismo resultado dentro de unos meses. Muchas veces, con la misma descripción, las frases que te hacen ruido cambian. Si empezaste un trabajo nuevo o cambió alguna relación, también cambió en esa medida la forma en que te miras. Si pones lado a lado las frases que subrayaste la vez pasada y las que subrayas ahora, se ve por dónde pasaste en ese tiempo.
- Reescribe el resultado con tus propias palabras. En vez del nombre del tipo, preséntate con una frase que incluya los dos lugares, como “una persona que frente a los demás cuida el ambiente y a solas le da vueltas a las cosas durante mucho tiempo”. Las partes que no logras pasar bien a tus propias palabras son justamente las que te toca explorar más.
No lo leas de esta manera
- No uses el resultado como excusa. Un “es que yo soy de este tipo” suele convertirse, más que en una explicación, en una frase que cierra la conversación. Lo mejor es usar el resultado para entenderte, no para eximirte de lo que haces.
- Que la descripción no te cuadre no significa que a ti te pase algo raro. Una descripción es un texto escrito pensando en muchas personas que obtuvieron el mismo resultado, así que no puede contener los detalles de una sola persona como tú.
- Tampoco significa que el test te conozca mejor que tú. Si el resultado choca con tu experiencia, mirar de cerca ese choque es el camino hacia una comprensión más profunda.
- Tampoco es un diagnóstico. Un test de personalidad solo muestra tendencias; no dictamina dificultades emocionales.
Un resultado es un punto de partida
Ese momento en que viste tu resultado por primera vez y dijiste “así soy yo” es valioso. Si en vez de quedarte ahí sigues las frases que te hacen ruido, un solo resultado se despliega en tus versiones de muchos lugares. A partir de ahí, el resultado deja de ser un nombre que te define y se vuelve un mapa para seguir conociéndote.
El test de personalidad gratuito te muestra los cinco matices divididos entre cómo eres frente a los demás y cómo eres a solas. Como viene dividido en dos lugares desde el principio, es mucho más fácil ubicar de qué lugar habla la frase que te hace ruido.
Este artículo busca ayudarte a entenderte mejor y no reemplaza un diagnóstico ni un tratamiento psicológico. Si tienes una dificultad que se prolonga en el tiempo, habla con un profesional.
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