
Los 9 deseos que te mueven
la motivación real, más profunda que la personalidad
Detrás de una misma conducta, cada quien tiene un sentir distinto. Con nueve tipos de deseo puedes leer por qué ciertas escenas te sacuden de manera especial, y aquí ordenamos cómo encontrar y manejar el tuyo.
El «tú» de este artículo, ¿realmente eres tú? Descubre mi yo público y mi yo oculto · gratis →
Viernes en la noche: tres amigos arman el itinerario de un viaje. Uno llega con el alojamiento y los recorridos ordenados en una tabla, otro se guarda su opinión con un "a mí todo me parece bien, hagan lo que les acomode", y el tercero, apenas ve la tabla, se ríe: "¿no podemos decidirlo al llegar?". Visto desde afuera, es una escena en la que coinciden alguien meticuloso, alguien tranquilo y alguien libre.
Pero si le preguntas al amigo que hizo la tabla por qué se tomó tanto trabajo, la respuesta puede sorprenderte. Quizá fue por la ansiedad de que el viaje saliera mal, quizá por las ganas de ver a todos contentos, o quizá por las ganas de que le reconocieran un buen plan. Detrás de la misma tabla hay sentires completamente distintos. Este artículo habla de ese sentir que está debajo de la conducta: el deseo que te mueve.
El matiz es el 'cómo', el deseo es el 'por qué'
Frases como "soy bastante sociable" o "me gusta tener todo planeado" explican cómo te comportas. Pero no llegan a decir por qué te comportas así. Lo que llena ese espacio en blanco es el deseo.
Por ejemplo, la gente con un matiz muy cooperativo suele amoldarse bien a los demás. Pero hay quien se amolda porque quiere recibir cariño, quien lo hace porque quiere paz sin conflictos y quien lo hace porque cree que es lo correcto. Aunque la conducta sea la misma, qué le da tranquilidad cuando se cumple y qué la derrumba cuando se bloquea es distinto en cada persona. Cuando con solo mirar el matiz no se explica "¿por qué me sacude tanto esta escena?", mirar el deseo te da una pista.
Los nueve tipos de deseo, de un vistazo
Hay un marco que divide las motivaciones de las personas en nueve tipos. Es una clasificación conocida sobre todo con el nombre de eneagrama; aquí la tomamos prestada no como herramienta para juzgar a la gente, sino apenas como un espejo en el cual mirarte.
| Deseo | Cuando se cumple | Lo que sueles decir cuando se tambalea |
|---|---|---|
| El deseo de vivir con rectitud | Cuando sientes que lo hiciste según tus estándares | "¿Esto no está un poco mal?" |
| El deseo de ser amado y necesario | Cuando le fuiste de ayuda a alguien | "Yo estoy bien, tú primero." |
| El deseo de ser reconocido y lograr | Cuando lo demostraste con resultados | "Ahora no me puedo detener." |
| El deseo de ser especial y auténtico | Cuando alguien reconoce lo que te hace ser tú | "Nadie me conoce de verdad." |
| El deseo de saber y comprender | Cuando sientes que entendiste lo suficiente | "Déjame investigar un poco más y luego decido." |
| El deseo de estar seguro | Cuando tienes gente de confianza y un plan B | "¿Y si algo sale mal?" |
| El deseo de ser libre y disfrutar | Cuando las opciones siguen abiertas | "Eso me asfixia." |
| El deseo de ser fuerte y protegerse | Cuando decides tú sobre tus asuntos | "Yo me encargo." |
| El deseo de estar en paz | Cuando todos se ven tranquilos | "A mí lo que sea." |
Normalmente una o dos filas te tocan de manera especial. No tienes que elegir solo una. Lo más natural es que la más cercana venga mezclada con una segunda.
El deseo se vuelve nítido en las escenas que te sacuden
Cuando el deseo está satisfecho, casi no se ve, como el aire. Aparece cuando se bloquea, es decir, cuando algo te duele de forma extraña, te enojas más de la cuenta o le das vueltas a algo por mucho tiempo. Si algo que a los demás les parece mínimo te sacudió con fuerza, es muy probable que ahí esté enganchado tu deseo.
Otra cosa: tu yo frente a los demás tiende a tapar el deseo. Si alguien que afuera es tranquilo y cooperativo se derrumba a solas con un "¿por qué nadie reconoce mi esfuerzo?", ese derrumbe es una flecha que apunta al deseo. Por eso, para buscar tu deseo, mirar al tú de cuando estás a solas da mejores pistas que mirar a tu yo exterior.
Cuando el matiz y el deseo no van en la misma dirección
Cuando la dirección que marca el matiz y la que marca el deseo coinciden, vivir resulta relativamente cómodo. Si tienes un matiz muy sociable y un gran deseo de recibir cariño, con solo estar entre la gente se llenan los dos a la vez.
Pero cuando no coinciden, aparece un cansancio difícil de explicar. Quien tiene un matiz muy sociable pero cuyo deseo más grande es saber y comprender convive mejor que nadie en las reuniones, y aun así por dentro echa de menos todo el tiempo sus ratos a solas para profundizar. Quien tiene un matiz muy cooperativo pero un gran deseo de protegerse se amolda bien afuera y por dentro va acumulando la frustración de 'por qué no puedo decidir yo sobre mis propios asuntos'. Si por fuera todo parece estar bien pero solo tú sientes que algo no termina de encajar, vale la pena revisar si tu matiz y tu deseo no están mirando hacia lados distintos.
En esos casos, la respuesta no es cambiar tu matiz. Deja tal cual al tú que convive bien y prepárale aparte a tu deseo un lugar donde llenarse. Por ejemplo, en las semanas con muchos planes, aparta primero media jornada para profundizar a solas; y en los lugares donde te toca amoldarte mucho, asegúrate de que haya aunque sea una cosa pequeña que decidas tú.
Cinco formas de encontrar y manejar tu deseo
- Escribe tres escenas recientes que te sacudieron fuerte. Algo que te dolió, algo que te enojó de forma extraña, algo que se te quedó especialmente mucho tiempo. Y luego busca lo que tienen en común. Si sale una frase como "las tres fueron cuando mi esfuerzo se dio por hecho", ese es el lugar de tu deseo.
- Recuerda el elogio que más tiempo se te quedó. Si las escenas que te sacuden son la sombra del deseo, el elogio que se te quedó es la escena en que tu deseo se cumplió. Según si se te quedó un "gracias a ti me salvé" o un "tú sí que eres diferente", apunta a lugares distintos.
- Ponle dos veces "¿por qué?" a tus hábitos. Pregúntale la razón a tu hábito de planearlo todo, de ceder o de trabajar hasta tarde. Si después de una primera respuesta como "porque no quiero equivocarme" sale una segunda como "porque si me equivoco siento que voy a quedar como alguien insuficiente", el deseo está en esa segunda.
- En vez de esperar que lo adivinen, pídelo con palabras. Si es el deseo de reconocimiento, algo como "¿me dices en una frase qué te pareció esto?"; si es el deseo de estar seguro, algo como "si cambia el horario, avísame aunque sea un día antes". Pedir en una frase que te lo llenen le hace mucho mejor a la relación que acumular decepción esperando a que se den cuenta.
- Intenta adivinar también el deseo de la gente cercana. Cuando pienses "¿por qué se toma tanto trabajo?", vuelve a mirar la tabla y piensa qué está tratando de proteger esa persona. Como decirle al amigo que hizo la tabla del viaje "gracias a ti estoy en paz" en vez de "eres demasiado detallista".
No lo leas así
- Los nueve tipos no son una clasificación para meter a la gente en nueve casillas. Todos tenemos un poco de los nueve sentires; lo que cambia es cuál resuena con más fuerza.
- El deseo no se vuelve excusa para la conducta. No se trata de "como quiero reconocimiento, ni modo", sino de usarlo para conocer ese sentir y elegir cómo manejarlo.
- Este marco es un espejo para entenderte, no un diagnóstico que dictamina el estado de tu mente. Tampoco hace falta que una sola tabla te defina.
- El deseo que resuena con más fuerza puede verse distinto según la etapa y el lugar. No hace falta dar por hecho que la fila que hoy te toca será la misma toda la vida.
Para cerrar
Si el matiz de tu personalidad te dice cómo te mueves, el deseo te dice por qué te mueves así. Cuando miras los dos juntos, donde antes te culpabas entra la comprensión. Cómo leer tu matiz en cinco rasgos de personalidad lo puedes seguir en Cuando el MBTI no te cuadra, y la idea de que un mismo perfeccionismo puede tener raíces distintas, en El perfeccionismo, ¿fortaleza o cadena?.
El resultado del test de personalidad gratuito te muestra los cinco rasgos de personalidad de tu yo frente a los demás y de tu yo a solas, y además cuál de los nueve deseos es el más cercano a ti. Si pones lado a lado la fila de la tabla que te tocó y tu resultado, la razón que hay debajo de tu conducta se vuelve un poco más nítida.
Este artículo busca ayudarte a entenderte y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento psicológico.
Compara tu resultado MBTI con nuestros 32 tipos →
El «tú» de este artículo, ¿realmente eres tú?
Descubre mi yo público y mi yo oculto · gratisGratis · Empieza sin registro
