
Qué significan el yo exterior y el yo interior
el de afuera y el de adentro, ambos son el yo real
El yo exterior y el yo interior, expresiones que en coreano nacieron en los videojuegos, en el terreno de la personalidad señalan cómo eres frente a los demás y cómo eres a solas. Aquí te cuento de dónde vienen, sus tres usos y por qué los dos son tu yo real.
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A la hora del almuerzo, tu compañera del escritorio de al lado te muestra de reojo la pantalla de su celular. Es una cuenta donde sube los dibujos que hace cada fin de semana, y en la oficina nunca le ha contado a nadie. “Este es mi bukae, mi personaje secundario.” Esa misma noche, frente a frente con una amiga de toda la vida, escuchas esto: “Cuando hay mucha gente y ahora, a solas, eres otra persona. Te lo digo, tienes un bonkae y un bukae por separado”.
En un solo día escuchaste la misma palabra dos veces, pero se refería a cosas distintas. Una vez hablaban de un pasatiempo, y la otra, de personalidad. En este artículo te cuento con calma de dónde vienen las palabras bonkae y bukae, que en español llamamos el yo exterior y el yo interior, qué significan hoy y cómo conviene leerlas cuando hablamos de personalidad.
De los videojuegos al habla de todos los días
En coreano, bonkae es la abreviatura de “personaje principal” y bukae, la de “personaje secundario”. En los videojuegos en línea, el bonkae es el personaje al que más esfuerzo le dedicas, y el bukae es el que creas aparte para probar otra profesión u otra forma de jugar. Quien los maneja es una sola persona, pero cada personaje tiene sus propias estadísticas, sus propias habilidades y hasta el grupo con el que mejor se lleva.
La palabra se extendió fuera de los videojuegos cuando en los programas de entretenimiento se empezó a llamar bukae a las veces en que alguien del elenco aparecía con otro nombre y otro concepto. Hoy sus usos se dividen, a grandes rasgos, en tres.
| Uso | Bonkae (el principal) | Bukae (el secundario) | Cómo se escucha |
|---|---|---|---|
| Videojuegos | El personaje principal que desarrollas | El personaje de apoyo que creas aparte | “Hoy juguemos solo una partida con el secundario” |
| Trabajo y pasatiempos | El yo de la profesión que aparece en tu tarjeta | Lo que haces después del trabajo, la cuenta con otro nombre | “Los fines de semana vivo como mi personaje que hornea pan” |
| Personalidad | El yo frente a los demás | El yo a solas | “Entre tu yo exterior y tu yo interior hay una diferencia enorme” |
El segundo y el tercer uso se confunden con facilidad. El bukae de un pasatiempo lo creas a propósito: abres una cuenta nueva y hasta le pones nombre. Pero el yo interior de la personalidad no se crea. Es el matiz que siempre estuvo ahí y que aparece sin esfuerzo cuando todo el mundo se va y te quedas a solas. El yo exterior y el yo interior de los que habla este artículo son este tercer significado.
¿Por qué al yo de afuera se le llama el principal?
“Mi yo real es el de cuando estoy a solas, ¿por qué ese es el secundario?” Hay quienes lo preguntan así. Y es completamente comprensible sentirlo. Aquí, principal y secundario no son nombres que dividen cuál de los dos es más real. Se parecen más a nombres que dividen cuál de los dos se ve más seguido.
En los videojuegos, el personaje principal es con el que más tiempo pasas conectado, y los demás también te recuerdan por ese personaje. Si piensas en tu día, con el yo de afuera pasa lo mismo. Buena parte de las horas del día la pasas entre gente, y tus compañeros y conocidos te conocen por esa versión. Al secundario simplemente lo ve menos gente; no es un personaje menos importante ni menos real.
Si alguna vez jugaste videojuegos, quizá recuerdes que con el personaje secundario te sentías más libre. Con el principal tienes que cumplir el papel que esperan los que juegan contigo, pero con el secundario puedes hacer lo que quieras. El yo interior de la personalidad se parece: es el matiz que aparece en los lugares donde por un momento te liberas de las expectativas.
¿En qué se diferencia de palabras como persona o doble cara?
Hay algunas palabras que se parecen al yo exterior y al yo interior. Da la impresión de que significan lo mismo, pero el tono que llevan es bastante distinto.
La persona, en su sentido psicológico, viene de la palabra con la que se nombraba la máscara que usaban los actores en el teatro antiguo. Por eso transmite con fuerza la idea de una cara que te pones según el papel, una apariencia que desaparece cuando te la quitas. El yo exterior y el yo interior no son máscaras, sino personajes. Así como un personaje de videojuego crece según el tiempo que le dedicas, los dos personajes crecieron a la par del tiempo que has vivido.
Tener doble cara es una expresión que normalmente se usa para criticar a alguien. Lleva la idea de que esa persona engañó a otros, porque lo que dice de frente y lo que hace a espaldas no coinciden. El yo exterior y el yo interior no tienen ese sentido. Que alguien sea amable afuera y hable poco a solas no significa que haya engañado a nadie.
Por eso, aunque suenen ligeras, el yo exterior y el yo interior son expresiones bastante justas. No le restan valor a ninguna de las dos versiones y te permiten llamar a las dos “yo”.
Lo que separa a los dos personajes es la mirada de los demás
La mayor diferencia entre el yo de afuera y el yo de adentro es quién está mirando. Cuando alguien nos mira, ajustamos un poco nuestros matices. En una reunión subimos un matiz de sociabilidad alta para hablar primero, y en una junta de trabajo subimos la cooperación para acomodarnos a la opinión de los demás. Cuando la mirada desaparece, también soltamos ese ajuste.
Por eso la diferencia entre los dos personajes suele ser grande en algunos matices en particular.
- Si escribes las actas de las juntas con más cuidado que nadie, pero el escritorio de tu casa lleva semanas hecho un desorden, tus dos personajes están muy lejos en la organización.
- Si en las reuniones eres quien mantiene viva la conversación, pero pasas un fin de semana entero sin hablar con nadie y te sientes de maravilla, están lejos en la sociabilidad.
- Si en las juntas te acomodas muy bien a la opinión de los demás, pero cuando eliges algo para ti tus gustos son más firmes que los de cualquiera, están lejos en la cooperación.
- Si afuera recibes con la misma calma los elogios y los comentarios que duelen, pero a solas esas palabras se te quedan mucho tiempo en el corazón, están lejos en la emotividad.
A la distancia entre los dos personajes se le llama brecha del yo. Si la distancia es corta, se habla de tipo integrado, y si es larga, de tipo separado. Ninguno es mejor que el otro. Si quieres leer con más detalle en qué matiz se abre más tu brecha, sigue con El yo exterior y el yo interior: por qué soy un yo distinto con cada persona.
Cómo usar bien estas palabras en el día a día
Las expresiones el yo exterior y el yo interior son ligeras, pero bien usadas se vuelven una herramienta para verte a ti y a los demás con un poco más de precisión.
- En vez de preguntar por el “verdadero yo”, pregunta por “el yo de qué lugar”. Decir “en los lugares con mucha gente soy de pocas palabras, pero a solas pienso muchísimo y hasta hablo sin parar” es mucho más preciso que decir “en el fondo soy una persona introvertida”. Cuando una frase se divide en dos lugares, explicarte se vuelve más fácil.
- La primera impresión de alguien solo llega hasta su yo exterior. Si en el trabajo hay alguien que parece frío, lo que viste hasta ahora es su yo exterior. Frente a la gente cercana, esa persona puede ser completamente distinta. Pensarlo así hace que te cueste menos definir a alguien entero a partir de una primera impresión.
- Mostrar el yo interior es señal de cercanía. Si una amiga, de un día para otro, empieza a hacerte videollamadas en pijama, no es que se haya vuelto descuidada contigo, sino que ya hay la confianza suficiente como para que saque su yo interior. No es para sentirse mal, es para alegrarse.
- Los días en que pasaste mucho tiempo en tu yo exterior, cuida el tiempo de tu yo interior. Los días en que tuviste encendido el yo de afuera durante horas, como una presentación o un evento, no encadenes planes. Hace falta un rato para volver al yo interior para que al día siguiente el yo exterior pueda volver a encenderse.
No lo leas de esta manera
- No significa que el yo exterior sea una máscara y el yo interior, la cara lavada. El yo que cuida a los demás afuera también está usando matices que llevas dentro. No es inventar algo que no tienes.
- Tampoco significa que el yo interior sea de apoyo. Es un nombre que viene de los videojuegos, no un ranking que diga que importa menos.
- Que la diferencia sea grande tampoco significa que seas de doble cara. Se parece más a tener un rango amplio para sacar el matiz que hace falta en cada lugar.
- Tampoco significa que tus códigos sean casillas que te encierran. Los dos códigos son coordenadas que muestran dónde están tus matices en esta etapa de tu vida. Si cambia el lugar, las coordenadas también se mueven.
Dejar que los dos sean tú
Lo cómodo de hablar del yo exterior y el yo interior es que no te obliga a elegir uno de los dos. El yo que sonríe mucho afuera y el yo que a solas se hunde en silencio son personajes que maneja la misma persona. En vez de preguntarte cuál es el verdadero, si sabes qué matices tiene cada personaje, vas a dudar menos de ti en cualquier lugar.
El test de personalidad gratuito pregunta por separado cómo eres frente a los demás y cómo eres a solas, y te lo muestra en dos códigos. Revisa en qué matices tu yo exterior y tu yo interior están cerca, y en cuáles están lejos.
Este artículo busca ayudarte a entenderte mejor y no es un diagnóstico que defina tu personalidad.
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