
Con alguien que no encaja conmigo, ¿cómo convivo?
no es estar equivocado, es ser distinto
Si chocas una y otra vez con alguien que ni siquiera es mala persona, lo más probable es que no choquen en todo, sino en uno o dos ejes. Aquí va por qué leen la misma conducta con diccionarios distintos y cómo chocar menos con alguien a quien ves todos los días.
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Tienes un compañero con el que compartes un proyecto. Tú necesitas tener el borrador listo una semana antes del plazo para quedarte en paz, pero esa persona lo hace todo de golpe la noche anterior. Y aun así, el resultado siempre sale bien. Por eso te desespera más. Mientras mandas por tercera vez un "¿podrías compartir cómo va el avance?", te vas convirtiendo en quien siempre anda insistiendo. La otra persona, por su parte, parece pensar que tienes demasiada prisa. Ninguno de los dos es mala persona, pero el tiempo que trabajan juntos se siente extrañamente largo.
Este artículo es para relaciones así. Una forma de convivir chocando un poco menos con alguien a quien no puedes evitar, a quien tienes que ver todos los días. Lo esencial no es decidir quién tiene la razón, sino ver con precisión en dónde y cómo se cruzan.
Lo que no encaja no es toda la persona, sino un eje
Cuando sientes que no encajas con alguien, parece que no encajas con esa persona entera. Pero si te fijas, los puntos donde chocan suelen ser uno o dos. Con el compañero de antes solo difiere la velocidad de trabajo; en el resultado del trabajo o en los gustos para comer, hasta puede que coincidan bastante.
Los ejes en los que más se choca son más o menos estos.
- Plan e improvisación. Hay matices que necesitan dejar todo decidido de antemano para estar tranquilos, y matices que se concentran justo cuando ya se les vino encima.
- Directo e indirecto. Hay matices a los que les resulta cómodo decir primero la conclusión, en corto, y matices a los que les resulta cómodo dar rodeos y dejar margen.
- Relación y eficiencia. Un matiz muy cooperativo cuida el ambiente antes que el trabajo, y el matiz opuesto necesita que primero se termine el trabajo, antes que cuidar el ambiente, para estar tranquilo.
- Compañía y soledad. Quien se recarga entre la gente y quien se recarga a solas chocan seguido por los fines de semana. Sobre todo entre compañeros de departamento o en familia.
"Esa persona y yo no encajamos" es una frase que no tiene solución. "Tenemos formas distintas de manejar los plazos" es una frase con algo que ajustar.
¿Por qué la conducta del otro parece tener mala intención?
Traducimos la conducta ajena con nuestro propio diccionario. 'Si yo dejara todo sin tocar hasta la noche antes del plazo, sería por irresponsable.' Así que le ponemos el mismo significado a la conducta del otro. La otra persona hace exactamente lo mismo. 'Si yo le preguntara una y otra vez a alguien cómo va, sería porque no le tengo confianza.' Como cada quien traduce con su propio diccionario, una intención perfectamente normal llega convertida en mala intención.
Y una etiqueta, una vez puesta, no se despega con facilidad. Si después del primer roce se pega la etiqueta de 'persona irresponsable', de ahí en adelante casi no ves el trabajo que la otra persona entregó a tiempo y solo se van juntando los retrasos. Ahí está la razón para ponerle nombre al eje en lugar de ponerle etiqueta a la persona.
Además, el matiz se intensifica cuando hay prisa. Cuando se acerca el plazo, quien se mueve según el plan tiene ganas de revisar más seguido, y quien se concentra cuando ya se le vino encima se vuelve todavía más callado para que no lo interrumpan. Por eso normalmente se llevan más o menos bien, y solo en la semana de entrega chocan fuerte. Por lo mismo, hablar de esta diferencia es mucho más fácil después de tomar aire que en plena carrera.
Por último, se suma una cosa más. Con lo que solemos chocar es con el yo exterior del otro. Alguien que en la oficina es pura rigidez puede tener un matiz totalmente distinto cuando está a solas. De tu lado pasa lo mismo. Quien frente a los demás sube su cooperación al máximo también se aguanta mucho, así que hasta un roce pequeño le saca más filo. Si solo con esta persona te pones especialmente sensible, quizá no sea porque sea especialmente rara, sino porque es mucho lo que te aguantas afuera.
La misma conducta, dos diccionarios
| Conducta | Leída con tu diccionario | Leída con el diccionario del otro |
|---|---|---|
| Lo hace todo de golpe la noche antes del plazo | Es irresponsable | Esperó el momento en que mejor se concentra |
| Pregunta seguido cómo va el avance | Seguro no confía en mí | Necesita ver cómo va a la mitad para quedarse en paz |
| Dice primero la conclusión, en corto | Suena cortante y sin tacto | Quiere cuidar el tiempo de los dos |
| Habla con rodeos y se extiende | No sé qué piensa y me desespera | Quiere evitar que el otro se sienta mal |
| Se va primero de la reunión | Seguro no le gusta estar con nosotros | Necesita tiempo a solas para recargarse |
No quiere decir que la columna de la derecha siempre sea la correcta. Pero con solo pensar una vez en la columna de la derecha, el "¿por qué hace eso?" empieza a volverse un "ah, esta persona tiene este matiz".
¿Diferencia de matiz o problema de actitud?
No todo roce es una diferencia de matiz. Antes de usar los métodos, filtra primero con estas preguntas.
- La otra persona se comporta de forma parecida también con los demás, no solo contigo.
- Si le explicas tus razones, al menos tiene la disposición de escucharte.
- Los choques se concentran en situaciones concretas, como los plazos o la hora de una cita.
- Fuera de esas situaciones, la conversación resulta más o menos cómoda.
- La otra persona no se burla de tu forma de hacer las cosas ni la menosprecia.
Si se cumplen casi todas, lo más probable es que sea una diferencia de matiz. Es una relación en la que los métodos de abajo funcionan bien. Si casi ninguna se cumple, quizá sea un problema de actitud más que de matiz. En ese caso, más que esforzarte por entender al otro, lo que te protege es decidir primero la distancia.
Cinco formas de chocar menos con alguien a quien ves todos los días
- Ponle nombre al eje donde chocan. En vez de "con esta persona no encajo", di por dentro "tenemos formas distintas de manejar los plazos". Con un nombre, el filo no se extiende a lo que queda fuera de ese eje.
- Explica en una frase la razón de tu forma de hacer las cosas. La otra persona no conoce tu diccionario. "Si pregunto seguido no es porque no confíe, sino porque necesito ver cómo va a la mitad para estar en paz." Cuando conoce la razón, la misma pregunta suena menos agresiva. Y al revés, pregúntale tú también una vez: "¿Hay alguna razón por la que lo haces así?". Vas a descubrir significados que no estaban en tu diccionario.
- Pon las reglas antes y una sola vez. Si lo dices cada vez que chocan, se vuelve reclamo. Si al principio fijan un punto de encuentro entre las dos formas, como "compartir el avance una sola vez, tres días antes del plazo", de ahí en adelante no eres tú sino la regla la que habla por ti.
- Pide las cosas con el estilo del otro. A quien dice primero la conclusión, pídeselo corto, como "Lo necesito para el viernes. ¿Se puede?"; a quien habla con rodeos, déjale margen, como "¿Te quedaría bien para el viernes? Si se complica, dímelo con confianza". La misma petición, dicha con el estilo del otro, se atora menos.
- Divide la distancia en tres niveles. No hace falta tener cercanía con todo el mundo. Gente con la que tener cercanía, gente con la que llevarte con una comodidad razonable y gente a la que solo ves por trabajo. Si decides "con esta persona, solo trabajo", aunque las conversaciones personales no fluyan, no sentirás que la relación fracasó.
No lo leas así
- No significa que, en nombre de la 'diferencia', tengas que aguantarlo todo. Si se repiten el desprecio o los insultos, eso no es un matiz sino un problema de actitud.
- Tampoco significa que tengas que querer a la fuerza a alguien con quien no encajas. Convivir chocando menos y volverse cercanos son metas distintas.
- Conocer el matiz del otro tampoco significa conocerlo por completo. El matiz es una herramienta para interpretar, no una casilla donde meter a la gente.
- Tampoco significa que seas tú quien tiene que cambiar para amoldarse al otro. No se trata de que uno de los dos se ajuste en todo, sino de encontrar el punto donde se encuentran las dos formas.
Para cerrar
Gente con la que no encajas hay en todas partes. No puedes cambiar a esa persona, pero si sabes en qué eje se cruzan y pones reglas solo para ese eje, el mismo espacio se vuelve mucho menos cansado. Piensa hoy en la persona con la que más chocas y escribe un solo eje en el que se cruzan. Con empezar por ahí basta. Y si, al revés, te da curiosidad qué matiz tiene la gente que encaja contigo, lee también ¿Qué personalidad tiene la gente que encaja conmigo?.
El test de personalidad gratuito te muestra por separado, en cinco rasgos de personalidad, cómo eres frente a los demás y cómo eres cuando estás a solas. Cuando conoces primero tus rasgos de personalidad, se vuelve mucho más claro en cuál te cruzas con la otra persona. Después también puedes ver en qué partes la compatibilidad de ambos es cómoda y en cuáles se tensa.
Este artículo busca ayudarte a entenderte y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento psicológico.
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