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Compatibilidad

Cuando quien planifica y quien improvisa viajan juntos

cómo disfrutar el viaje sin pelear

El mismo itinerario es tranquilidad para una persona y una cerca para la otra. Leemos los choques de viaje desde la Organización, la Indagación y la Sociabilidad, y proponemos una forma de planear que divide el viaje en estructura y espacios libres.

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La mañana del segundo día de viaje, una persona abre el itinerario que dejó listo la noche anterior. Salida a las nueve, exposición a las diez y media, restaurante reservado a las doce. La otra mira por la ventana y dice: “¡Qué día tan lindo! ¿Y si hoy mejor vamos para el lado del mar?” El aire del cuarto se detiene un momento. Ninguno de los dos quiere arruinar el viaje, pero cada uno siente que la manera del otro lo está arruinando.

Cuando alguien que planifica y alguien que improvisa se van de viaje juntos, una mañana así llega sí o sí. En este texto vemos por qué el mismo itinerario se siente exactamente al revés para cada uno, en qué puntos suelen chocar durante el viaje y cómo armar un viaje que los dos disfruten sin pelear.

El plan es tranquilidad para uno y una cerca para el otro

Para quien tiene la Organización alta, el plan es un mecanismo para quedarse en paz. Necesita saber qué viene después para poder concentrarse en el paisaje que tiene enfrente. Por eso, si el itinerario cambia de golpe, no es solo que no pueda ir a un lugar: siente que se mueve el piso que sostenía todo el viaje. Revisar el itinerario otra vez la noche anterior tampoco es un intento de controlar a la otra persona, sino una forma de recorrer mentalmente el día siguiente para quedarse tranquilo por dentro.

Para quien tiene la Organización baja, la gracia del viaje está en descubrir. El viaje empieza en un callejón en el que entró por casualidad o en una tienda que no estaba en el plan. Si se ata a un horario, el viaje se siente como otro trabajo más, y el camino ya decidido parece una cerca que cierra otras posibilidades.

O sea, cuando los dos discuten no se trata de quién tiene razón. Pasa porque el mismo itinerario es tranquilidad para una persona y una cerca para la otra.

No es solo cosa de Organización

Si miras los choques de viaje solo desde la Organización, se te escapan algunas cosas.

Indagación. A quien tiene la Indagación alta le atraen los barrios que nunca vio y las comidas desconocidas. Quien tiene la Indagación baja se siente a gusto en lugares ya probados. Por eso, no todo perfil espontáneo busca aventura. También existe la espontaneidad de “quedémonos a descansar en el alojamiento”. Y, al revés, no todo perfil planificador busca solo lo conocido. Mucha gente que planifica investiga un barrio desconocido con más detalle que nadie.

Sociabilidad. Hay quien disfruta andar en compañía todo el día y hay quien necesita caminar a solas medio día para recuperar la energía. Muchas veces, la irritación que parecía venir del plan es en realidad cansancio acumulado por no tener tiempo a solas. Si comparten cuarto, con solo pasar una hora en la tarde cada uno con sus audífonos ya se recargan bastante.

Emotividad. Cuando el tren se retrasa o el restaurante al que iban está cerrado, a quien tiene una amplitud emocional ancha ese solo hecho le marca el ánimo de todo el día. En esos momentos importa menos quién es el que planifica que quién puede calmarse primero. Si quien tiene la amplitud estrecha dice enseguida “no pasa nada” y sigue adelante, quien la tiene ancha puede quedarse con más pena todavía. Decir primero juntos “qué lástima, tenía muchas ganas” es más rápido que buscar una alternativa.

A esto se suma también la diferencia entre el yo exterior y el yo interior. A veces, alguien que en el trabajo cuida cada detalle más que nadie quiere soltarlo todo en un viaje. Uno puede preguntarse: “¿Por qué en el trabajo lo planea todo y en el viaje nada?”. Pero es que las vacaciones son el tiempo en que el protagonista no es el yo frente a los demás, sino el yo a solas.

Dónde chocan en el viaje y qué conviene decidir antes

Punto de choqueLo que siente quien planificaLo que siente quien improvisaQué decidir antes
AlojamientoSi no está confirmado de antemano, no me quedo en pazQuiero verlo al llegar y elegir alláConfirmar solo el de la primera y la última noche
El plan del díaSi no armo el recorrido, se pierde el tiempoQuiero moverme según el ánimo del díaSolo uno o dos lugares imprescindibles por día
ComidasA los lugares famosos hay que reservarQuiero entrar donde me llame la atención al pasarReservar solo una cena
Cambios de planSi algo cambia de golpe, me entra ansiedadSi no se puede cambiar, no parece viajeAl cambiar algo, decidir también qué se quita
Tiempo libreMe da pena desperdiciar el tiempo libreEl tiempo libre es el viajeDejar libre medio día en cada jornada

La columna de la derecha no es la respuesta correcta, sino un punto de partida. La conversación en la que los dos llenan esa columna ya deja de acuerdo la mitad del viaje por adelantado.

Cinco maneras de armar un viaje que los dos disfruten

  1. Separen la estructura de los espacios libres. La estructura incluye el transporte, el alojamiento y el único lugar que sí o sí necesita reserva. Quien planifica se encarga de la estructura y quien improvisa llena los espacios libres. “Yo me ocupo del tren y del alojamiento. La tarde del segundo día la decides tú.” Repasen también la estructura juntos una vez antes de salir. Si quien planifica la arma a solas y solo la comunica, para quien improvisa sigue pareciendo una cerca.
  2. Pónganle nombre a cada papel. Quien planifica es la persona que guía; quien improvisa, la que descubre. Una se encarga de que no lleguen tarde y la otra encuentra un buen lugar en un callejón. Cuando queda claro lo que cada uno aporta al viaje, empiezan a ver la manera del otro como un aporte y no como un estorbo.
  3. Pongan una regla para los cambios. “Si quieres cambiar el plan, di también qué quitamos a cambio.” Lo que inquieta a quien planifica no es que cambie un lugar, sino que se venga abajo todo. Si al meter algo sacan otra cosa, la estructura se mantiene.
  4. Pueden andar por separado medio día. “En la tarde cada quien ve lo que quiere y nos encontramos para cenar.” El tiempo por separado no es señal de que se estén alejando. Al contrario, así en la noche tienen cosas que contarse.
  5. Antes de salir, digan una frase cada uno. “En este viaje quiero hacer esto sí o sí.” Que cada uno diga solo una cosa. Cuando conoces esa única cosa de la otra persona, eres mucho más flexible con todo lo demás. Al volver, compartan también “¿Cuál fue tu mejor momento del viaje?”. En las respuestas de los dos aparece sola la estructura del próximo viaje.

Si ya chocaron en pleno viaje

Aunque lo hayan hablado antes, igual llega el día en que chocan en pleno viaje. En ese momento, antes de discutir qué manera es la correcta, prueben a decir en una frase qué es lo que les molesta ahora. Si planificas, algo como “como cambió de golpe, no veo qué viene después y eso me angustia”; si improvisas, algo como “vamos corriendo contra el reloj y esto parece trabajo, no viaje”. Cuando la incomodidad tiene nombre, la solución es más pequeña de lo que parece. Con decidir solo la siguiente actividad, quien planifica se queda tranquilo, y con quitar un lugar, quien improvisa respira.

Si el choque llegó con hambre o después de caminar mucho, pueden dejar la conversación para después. Una vez que se sientan a comer algo, el itinerario que hace un momento parecía un gran problema a veces deja de parecerlo.

Cómo no leer esto

  • No significa que el perfil planificador sea rígido ni que el espontáneo sea irresponsable. Planificar es una forma de manejar la ansiedad, e improvisar es una forma de buscar la diversión.
  • Chocar seguido en los viajes tampoco quiere decir que no sean compatibles. El viaje es una situación especial en la que pasan más tiempo juntos y más de cerca que de costumbre, y por eso se agrandan diferencias que en el día a día no se ven.
  • Las personas no se dividen limpiamente en dos casillas. La misma persona puede ser totalmente distinta en un viaje a solas y en un viaje en familia. Cuánto varía el grado incluso entre quienes planifican lo contamos en Cuando el MBTI no te cuadra.
  • Si con el más mínimo cambio de planes la ansiedad es tan grande que el viaje mismo se vuelve un sufrimiento, puede ser una ansiedad que va más allá de una diferencia de personalidad. En ese caso, habla con un profesional.

Para terminar

Un viaje entre alguien que planifica y alguien que improvisa puede ensanchar a los dos tanto como los hace chocar. Gracias a una persona no pierden el tren, y gracias a la otra encuentran callejones que no estaban en el mapa. Si, más allá de los viajes, te interesa saber cómo convivir con alguien que hace las cosas de otra manera, lee también Con alguien que no encaja conmigo, ¿cómo convivo?.

El test de personalidad gratuito te muestra por separado, en cinco rasgos de personalidad, el yo frente a los demás y el yo a solas. Si pones lado a lado tu Organización y tu Indagación con las de la persona con quien vas a viajar, ves de antemano dónde van a chocar y dónde se van a complementar.

Este texto busca ayudarte a entenderte y no es un diagnóstico que defina cómo es una relación.

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