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Historias de personas

Cuando el MBTI no te cuadra — ver la personalidad con cinco texturas en vez de una sola casilla

¿Sientes que el MBTI solo te queda a medias y cambia cada vez? No es que el test esté mal, es que una casilla es demasiado estrecha.

"Siento que el MBTI me cuadra, pero también que no." Seguro lo has pensado alguna vez. El resultado cambia cada vez que lo haces, eres E pero en casa pareces totalmente I, dicen que eres T pero lloras con facilidad. Que el MBTI no te cuadre no es porque seas raro, sino porque la manera misma de encerrar a una persona en cuatro letras tiene un límite. En este artículo te explico por qué el MBTI se siente flojo y de qué forma, al mirarlo, te cuadra mejor.

Tres razones por las que el MBTI no te cuadra

1. Te obliga a elegir entre dos

El MBTI divide en una de dos: E o I, T o F. Pero la mayoría de las personas está en algún punto intermedio. Si a alguien de E 51% / I 49% lo agrupan igual que a alguien de E 99% bajo la misma 'E', es natural que pienses "esto no soy yo". Por eso, cuanto más cerca estás de la frontera, más flojo se siente el MBTI.

2. Sale un yo distinto según la situación

En el trabajo eres extrovertido pero en casa callado; frente a tus amigos eres líder pero ante la familia pareces el menor. Esto no es una contradicción, sino algo natural: que salgan distintas texturas según la situación. Una sola casilla del MBTI difícilmente puede contener este cambio en relieve.

3. Cambia cada vez que lo haces

Hoy ENFP, dos meses después INFP. Cuando el tipo cambia te angustias pensando "¿habré cambiado?", pero en realidad el ánimo, la situación y el estado de ese día solo movieron una letra que estaba sobre la frontera. No es que tu tipo cambie, sino que desde el inicio una persona es demasiado compleja para caber en una casilla.

Si lo ves con 'cinco texturas' en vez de una casilla

Por eso hoy existe una corriente que mira a la persona no como un solo tipo, sino como un espectro de varias dimensiones. En vez de una de dos, ves en qué punto de cada eje estás, en porcentaje.

  • Sociabilidad: la textura que se recarga junto a la gente ↔ la que se recarga a solas
  • Emocionalidad: la textura que siente las emociones honda e intensamente ↔ la que las deja pasar con serenidad
  • Organización: la textura que planifica y ordena ↔ la que se deja llevar por el flujo
  • Cooperación: la textura que se ajusta y considera ↔ la que mantiene su propio criterio
  • Indagación: la textura que persigue lo nuevo ↔ la que halla calma en lo conocido

Así, en lugar de "soy E", aparece algo como "tengo 62% de sociabilidad": aunque estés en la frontera, tu lugar se vuelve nítido. En vez de una letra que cambia cada vez, sentirás que la combinación de cinco texturas se parece mucho más a ti.

Lo que el MBTI no puede contener — el yo exterior y el yo interior

Hay algo que el MBTI no logra contener de ninguna forma. Y es que el yo de afuera (el yo exterior) y el yo de adentro (el yo interior) son distintos.

Quien ante los demás es alegre y sociable pero a solas se hunde sin fin; quien en el trabajo es exigente pero ante la gente cercana es torpe y tierno — estos son dos yo reales. El MBTI lo amontona en un solo tipo, pero la persona saca distintas texturas según la situación. Si miras por separado el yo exterior y el yo interior, empieza a verse la respuesta a esa vieja pregunta: "¿por qué soy un yo distinto con cada persona?".

El yo que te cuadra mejor, en 1 minuto

Si el MBTI no te cuadraba, eso significa que eres una persona con relieve que no cabe en una casilla. Si te miras con cinco texturas y con el yo exterior e interior, podrás encontrar un resultado que te haga decir "este sí soy yo". Empieza con calma con el test de 1 minuto: no se trata de acertar o equivocar, sino de verte con más nitidez.

Este artículo busca ayudarte a explorarte y no es un diagnóstico que defina tu personalidad.


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