
Cuando el MBTI no te cuadra
ver la personalidad con cinco matices en vez de una sola casilla
Las mismas cuatro letras y, aun así, dos personas totalmente distintas. Aquí te cuento qué aparece de nuevo cuando vuelves a mirarte con cinco matices: cuánto te inclinas en realidad, tu amplitud emocional y la diferencia entre tu yo de afuera y tu yo de adentro, todo lo que las cuatro letras dejan tapado.
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A tu amiga y a ti les salió el mismo MBTI. Las cuatro letras eran idénticas, así que se rieron con un “somos gemelas”, pero cuando se fueron de viaje juntas, no podían ser más distintas. El vuelo se retrasó una hora y tu amiga se quedó con el ánimo por el suelo hasta la noche, mientras tú abrías un libro en la cafetería del aeropuerto. Se supone que las dos son J, pero ella llegó con hasta los horarios de reserva de los restaurantes ordenados en una tabla, y tú solo reservaste el hospedaje y el resto preferías decidirlo allá.
¿Por qué con las mismas cuatro letras son personas tan distintas? Esa sensación de que el MBTI solo te cuadra a medias casi siempre empieza aquí. En este artículo te cuento qué muestran las cuatro letras y qué dejan tapado, y qué aparece de nuevo cuando te miras con cinco matices. El MBTI es un test creado por otras personas, y aquí no se trata de desacreditarlo, sino de compartir una manera de mirarte desde otro ángulo.
Las cuatro letras muestran la dirección y tapan cuánto
Las cuatro letras te dicen hacia qué lado estás más cerca en cada eje. Es información útil, sin duda. Pero cuánto te inclinas no queda registrado en la letra. Quien está en un extremo y quien apenas pasó la mitad reciben la misma letra.
Las dos personas del viaje son justamente eso. Las dos están del lado de la planificación, pero tu amiga está cerca del extremo de ese eje y tú apenas pasaste un poco la mitad. En letras son iguales, pero cuando se mueven juntas de verdad, la diferencia se siente enorme. Por eso la descripción de un tipo a algunas personas les queda escalofriantemente exacta y a otras solo a medias. Como las descripciones suelen pintar la versión más marcada de ese tipo, cuanto más cerca del extremo estás, mejor te queda, y cuanto más cerca del centro, más floja se siente. Un test que te mira con cinco matices deja registrado ese cuánto en una puntuación. A veces, un matiz que está cerca del centro no te lo asigna a ningún lado y te lo muestra de forma más difusa.
La casilla que no existe en las cuatro letras: la amplitud emocional
Hay un ejemplo que suelen dar quienes sienten que el MBTI no les dice nada: “Dicen que soy T, pero lloro muchísimo”. Eso no es una contradicción. T y F suelen explicarse por lo que pesa más al tomar una decisión. Pero si lloras con facilidad o cuánto tiempo te dura un disgusto es otra pregunta.
En los cinco matices, eso se mira por separado en un eje llamado emotividad. El matiz de amplitud emocional ancha oscila mucho incluso ante cosas pequeñas y el eco le dura bastante. El de amplitud estrecha deja pasar lo mismo con relativa calma. La amplitud no se refiere solo a la tristeza. Alegrarte más que nadie con una buena noticia o que una sola canción que te encanta te cambie el ánimo de todo el día también es el mismo matiz. Tu amiga, a la que el retraso de un vuelo le hundió el día, y tú, que abriste un libro, aunque compartan las cuatro letras, estaban muy lejos en este eje. Como las cuatro letras no tienen una casilla propia para esto, la diferencia que más se sentía no aparecía en el resultado.
Lo que las cuatro letras mezclan: el yo de afuera y el yo de adentro
Las cuatro letras se arman juntando las respuestas de una sola vez que haces el test. Pero si el yo frente a los demás y el yo a solas son muy distintos en algún matiz, las respuestas de esas dos versiones se mezclan. Quien en el trabajo dirige las juntas y en casa no quiere hablar con nadie tiende a caer, con esas dos versiones mezcladas, en un punto ambiguo entre E e I. Y entonces el resultado es una letra que no se parece del todo a ninguna de sus dos versiones.
Por eso el test de este sitio pregunta por separado cómo eres frente a los demás y cómo eres a solas. Si pones las dos versiones lado a lado sin mezclarlas, esa letra ambigua se convierte en dos frases nítidas: “afuera, de este lado; adentro, de aquel otro”.
Las cuatro letras y los cinco matices, lado a lado
| Lo que quieres saber | En las cuatro letras | En los cinco matices |
|---|---|---|
| ¿Me recargo entre la gente o a solas? | Una de dos: E o I | La dirección y el grado de la sociabilidad, frente a los demás y a solas por separado |
| ¿Cuánto oscilan mis emociones? | No hay una letra que lo mire por separado | Con la emotividad, si tu amplitud es ancha o estrecha |
| ¿Soy de planificar y ordenar? | Una de dos: J o P | El grado de organización, hasta la diferencia entre el escritorio de la oficina y tu cuarto |
| ¿Me adapto a los demás o mantengo mi criterio? | Aparece en parte mezclado en la descripción de T y F | Se mira por separado con la cooperación |
| ¿Me atrae lo nuevo? | S y N miran hacia algo parecido | Se mira con la indagación |
Como los dos sistemas miden de maneras distintas, las letras y los matices no se traducen de forma exacta. Tómalo solo como que hay ejes que miran hacia lo mismo y ejes que existen solo en uno de los dos.
Una frase como “soy T, pero no sé decir que no a un favor” tampoco es una contradicción si la miras con esta tabla. La forma de tomar decisiones y cuánto te adaptas a los demás son ejes distintos dentro de los cinco matices, así que hay muchísimas personas que analizan antes de decidir y, al mismo tiempo, tienen una cooperación alta.
Cómo leerte con cinco matices
- Lee los matices cercanos al centro como matices que usas de los dos lados. Si tu sociabilidad está más o menos en la mitad, eres alguien que disfruta las reuniones y también los fines de semana a solas. En vez de romperte la cabeza con “¿seré E o I?”, es más útil ver “qué días te atrae la gente y qué días te atrae estar a solas”. Si durante una semana anotas cada día hacia qué lado te inclinaste, aparece tu ritmo.
- Presta atención aparte a la emotividad. Incluso con alguien con quien te pareces en los otros cuatro matices, aquí pueden separarse mucho. Si tu amplitud es ancha, conviene dejar de antemano espacios entre los planes para que tu ánimo se asiente. En un viaje, por ejemplo, dejando libre la noche del día en que llegas.
- Toma los matices cercanos a un extremo como tu punto de partida. Para alguien cuya organización está cerca de un extremo, armar una tabla antes de un viaje quizá no sea una tarea, sino su manera de quedarse en paz. Si conoces tu punto de partida, te afecta menos un “¿hasta de viaje con eso?”, y también es más fácil repartir los papeles con quien viaja contigo.
- Los matices en los que tu yo de afuera y tu yo de adentro son muy distintos, escríbelos en dos líneas. Si en el trabajo planificas más que nadie y en casa todo lo haces sobre la marcha, ese matiz no se puede definir con una sola letra. Si lo escribes en dos líneas, como “afuera tengo una organización alta y a solas, más bien baja”, se resuelve por qué dudabas entre J y P.
Si el eje de la amplitud emocional te resulta nuevo, lo explico con más detalle en El matiz de una mente de amplitud ancha.
No lo leas de esta manera
- No significa que el MBTI esté mal. Las cuatro letras son un idioma conocido que usa mucha gente. Como primera conversación para entenderse entre personas, sigue siendo un buen punto de partida.
- Los cinco matices tampoco son una caja. Si en vez de cuatro letras te encierras en cinco, se repite lo mismo. Un matiz no es una casilla, sino una coordenada que muestra dónde estás ahora.
- La puntuación más alta no es la mejor. Tener una emotividad alta no significa debilidad, y tener una cooperación baja no significa frialdad. Cada matiz simplemente sirve para cosas distintas.
- Tampoco significa que las personas del mismo tipo se parezcan. Como las dos del viaje, dentro de un mismo nombre la gente está muy repartida.
Si notaste diferencias como estas mientras mirabas una tabla de compatibilidad, lee también Por qué las tablas de compatibilidad MBTI fallan.
Un yo más amplio que una casilla
Si el MBTI no te decía mucho, no es que a ti te pase algo raro, sino que una sola casilla era demasiado estrecha para explicarte. Si a la dirección le sumas el grado, le sumas la amplitud emocional que no estaba en las cuatro letras y separas el yo de afuera del yo de adentro, te acercas un poco más a una imagen que te haga decir “así soy yo de verdad”.
La próxima vez que alguien te pregunte “¿de qué tipo eres?”, agrégale una frase a tus cuatro letras. Algo como “soy ENFJ, pero mi amplitud emocional es más bien estrecha”. Esa sola frase muestra bastante de lo que las cuatro letras dejaban tapado.
El test de personalidad gratuito te muestra los cinco matices divididos entre cómo eres frente a los demás y cómo eres a solas. En el resultado también aparece el MBTI más cercano, así que puedes leerlo al lado de esas cuatro letras que ya conoces.
Este artículo busca ayudarte a explorarte y no es un diagnóstico que defina tu personalidad.
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