Cada vez que tengo pareja me angustio y me obsesiono: la verdadera razón de la ansiedad del apego
¿Te angustias si la respuesta tarda solo un poco? La ansiedad en el amor no es por falta de cariño, sino una hebra que reacciona con fuerza cuanto más valioso es lo que tienes.
Hay personas que, al empezar una relación, se sienten bien pero a la vez se angustian sin parar. Basta que la respuesta tarde un poco para que el corazón se te caiga, y pensamientos como "¿se habrá enfriado?" o "¿me gustará yo demasiado?" dan vueltas en tu cabeza. Eres claramente feliz y al mismo tiempo estás con el alma en vilo: este sentir no es solo cosa tuya. Y no es porque tú seas insuficiente. En este artículo te explico la verdadera identidad de ese corazón que se angustia y se obsesiona en el amor.
No es que estés ansioso, es una hebra que reacciona a fondo
Lo más importante primero. Sentir mucha ansiedad en una relación significa que tienes una hebra que reacciona a fondo al amor. Cuanto más valiosa es la otra persona, más sensible te vuelves por miedo a perderla. Quien es indiferente no se angustia siquiera de entrada. La ansiedad se parece más a una señal que surge no porque tu corazón sea superficial, sino porque es profundo.
Claro que esa profundidad a veces te hace sufrir. Por eso, antes de reprocharte "¿por qué soy así?", ayuda conocer primero "qué hebra de persona soy".
El apego ansioso llega con esta cara
En psicología, a este patrón se le llama apego ansioso. Se considera que la forma de apego que se formó en la infancia se prolonga también al amor adulto. Suele manifestarse así.
- Te vuelves especialmente sensible a los tiempos de respuesta y de contacto.
- Buscas en el más mínimo cambio del tono del otro una señal de "se le enfrió el corazón".
- Te aferras más por querer que te reafirmen, y cuanto más lo haces, más te angustias.
- Piensas "mejor empujo yo primero", pero enseguida te arrepientes.
Cuando esto se repite, llega ese desánimo de "¿por qué me pasa esto cada vez que tengo pareja?". Pero esto no es un defecto de carácter, sino una petición del corazón que dice que necesita calma.
Cómo evitar que la ansiedad te trague
Tener una hebra del tipo ansioso no es un error, pero si te dejas arrastrar por esa ansiedad, te agotas tú y la relación. Hay algunas formas de manejar estas hebras.
- Separa la ansiedad de los hechos: "la respuesta tarda = el corazón se enfrió" es una historia que crea la ansiedad, no un hecho. Cuando la ansiedad te hable, prueba a separarte un segundo diciéndote "esto lo dice mi miedo".
- Expresar en vez de reafirmar: en lugar de "¿por qué no escribes?", di "cuando hay poco contacto yo me angustio un poco", y así expresar tu hebra se vuelve honestidad en vez de aferramiento.
- Llena tú tu propia calma: si haces que tu calma dependa solo de la reacción del otro, la relación se mece como un balancín. Cuanto más firme sea la calma que viene de tu día a día, tus relaciones y tus aficiones, más pequeña será la ansiedad del amor.
Conocerte reduce la ansiedad
El mayor enemigo del apego ansioso es "esa sensación de no saber por qué soy así". Si conoces qué hebra de persona eres —cuán a fondo reaccionas a las emociones, qué es lo que más temes en las relaciones—, te tambaleas bastante menos en la misma situación. La ansiedad no desaparece, pero se vuelve algo que puedes manejar.
Conoce primero tu personalidad (tu yo exterior e interior) y la hebra de tus emociones con el test de 1 minuto. La pista de "¿por qué me angustio cada vez que tengo pareja?" empieza en conocerte.
Este artículo busca ayudarte a entenderte mejor y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento psicológico.
Lecturas relacionadas
Si te preguntas cómo es tu personalidad real
Test de 1 minuto de tu yo exterior e interior