Cómo subir tu autoestima — cuando proponértelo no basta
Con solo decidir "voy a subir mi autoestima" no funciona. La autoestima no es voluntad, se vuelve firme cuando se acumulan pequeñas experiencias sobre ti. Cómo empezar a construirla desde hoy.
"Me gustaría subir un poco mi autoestima." Todos lo hemos pensado alguna vez. Pero por mucho que repitas cien veces "valgo mucho", al día siguiente alguien suelta un comentario y vuelves a derrumbarte. La autoestima no sube solo con proponértelo. No es que tu voluntad sea débil, sino que la autoestima no funciona así de origen. En este artículo te explico qué es de verdad la autoestima y, cuando proponértelo no basta, por dónde empezar.
La autoestima no se 'sube', se 'acumula'
Solemos pensar la autoestima como un interruptor. La enciendes y sube, la apagas y baja. Pero la autoestima no es un resultado, es una acumulación. Pequeñas experiencias se van sumando hasta que la sensación de "puedo confiar en mí" se vuelve firme poco a poco.
Por eso no cambia con una sola decisión de "a partir de hoy subo mi autoestima". Proponértelo es solo el punto de partida; en la práctica sube cuando se acumula, una a una, alguna razón para confiar en ti.
La verdadera razón por la que tu autoestima se tambalea
Muchas veces no es que tengas la autoestima baja, sino que la has dejado a merced de la opinión ajena.
- Si subes cuando te elogian y te derrumbas con un comentario, es que el punto de referencia de tu autoestima está fuera de ti.
- Si tienes el hábito fuerte de compararte con los demás, por bien que hagas las cosas siempre habrá alguien por encima, y no queda hueco para que tu autoestima se llene.
- Si tienes un estándar alto de "hasta aquí debería llegar para aceptarme", aunque lo alcances dura un instante y pronto surge el siguiente estándar.
Esto no es cuestión de voluntad, sino de dónde está tu punto de referencia. Subir la autoestima es ir trayendo ese punto, poco a poco, hacia dentro de ti.
En vez de proponértelo, constrúyela así
- Cumple pequeñas promesas: si cumples una promesa pequeña como "hoy caminar 10 minutos", se acumula la prueba de que "soy alguien que cumple sus promesas conmigo". Más que los grandes logros, esta pequeña confianza es la base de la autoestima.
- En vez de comparar, mira al tú de ayer: comparar con los demás no tiene fin. Reconocer que hoy estás un poco mejor que el tú de ayer es la comparación que no te tambalea.
- Date cuenta de las palabras que te recortan: cuando salga automático un "está claro, yo no puedo", prueba a separarlo una vez diciendo "esto no es un hecho, es el hábito hablando".
- Reconoce tu propio matiz: aceptar que ser introvertido, sensible o lento no es un defecto que corregir, sino tu matiz, reduce las veces que te recortas a ti mismo.
La autoestima empieza por conocerte
Lo más duro cuando tienes la autoestima baja es esa incertidumbre de "¿por qué soy así?". Pero si sabes qué clase de matiz tienes —en qué eres fuerte, en qué eres sensible, en qué situaciones brillas—, en vez de recortarte empiezas a manejarte. Muchas veces ese matiz que parecía un defecto es en realidad la otra cara de una fortaleza.
Ven primero a conocer tu personalidad (tu yo exterior y tu yo interior) con un test de 1 minuto. En ese resultado que te haga pensar "esto sí que soy yo", empieza a acumularse la primera razón para aceptarte.
Este artículo busca ayudarte a entenderte y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento psicológico.
Lecturas que combinan bien
Si te preguntas cómo es tu personalidad real
Tu yo exterior e interior, test de 1 minuto